domingo, 31 de julio de 2011

La voz de la tormenta

      Y de repente la noticia. Los telediarios y periódicos de todo el mundo alzan la voz y nos
 recuerdan que Somalia se está muriendo. Niños, moscas, madres con pecho flácido nos invaden. Parece que esas imágenes ayer no estaban, pero hoy sí, como la voz de las tormentas. Y  ahí vemos miles de rostros hundidos en la hambruna más feroz, dicen, de los últimos sesenta años en ese país. ¿Cómo es posible que de un día para otro se nos informe de esa terrible sequía? Esa es mi primera cuestión y mi primer culpable: los medios de comunicación.
Como señala Andrew Harding “la ONU puede producir documentos detallados e interminables sobre la hambruna, pero los políticos que toman las grandes decisiones solo reaccionan cuando la ven en la televisión o en la portada de los diarios.”
Y es cierto. Parece ser que solo se reacciona cuando contemplamos las imágenes aludidas. Terrible. El círculo vicioso que atrapa. Sabemos que ha existido -porque ya lo vimos, bien fuera Etiopía, Somalia, o el norte de Argentina,- y que ahora, por un  instante en los medios de comunicación, existe. Existirá.  Pero entre el antes y el después, ¿qué pasa? ¿Qué es de esas poblaciones sin acceso a la vida? Repasen ya los periódicos principales desde que saltó la noticia de la hambruna de Somalia. Una vez transcurridos dos o tres día de impacto, de nuevo la calma. Ya no es titular. Ya lo hemos visto. ¿Para qué ahondar más en la maraña de moscas y niños desfallecidos?
Andrew Harding atribuye diez culpables de esta hambruna somalí:
1.   Estados Unidos: “Al gobierno de Washington sólo le interesa Somalia en relación con la llamada guerra contra el terror, la piratería y el petróleo, según afirman muchos.”

2.   Programa Mundial de Alimentos de la ONU: han tenido problemas para poder acceder a los   territorios  del hambre con Al-Shabab. Dependen, en gran parte, de la financiación de los Estados Unidos.

3.   El Gobierno Federal de Transición de Somalia.

4.   Al-Shabab. Es un grupo extremista musulmán de Somalia, ligado a Al Qaeda. Han asesinado a trabajadores humanitarios y han cerrado puertas a la ayuda venida del exterior.

5.   La hambruna y nuestra obsesión con ella: se actúa cuando ya es demasiado tarde.

6.   Los medios de comunicación.

7.   Kenia: Se toma como ejemplo de lo que podría haberse hecho, por los medios dotados, y no se hizo. Si es así en Kenia, ¿para qué dotar de recursos a otro país como Somalia? Esto es, política por comparación: “muestra lo que puede hacerse y lo que no se ha hecho.”

8.   El resto del mundo: “Medio Oriente, China y muchos otros países también lo han ignorado.”

9.   El cambio climático.

10. El aumento de población.

Me ha resultado muy interesante este artículo que ha aparecido en la BBC por distintos motivos. Lo primero porque vincula la conciencia de todos los seres que habitamos este planeta ante un hecho que es de todos, por más que los que lean este escrito  no tengan/tengamos el aguijón ni el dolor del hambre en el estómago. Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención ha sido leer cómo el periodista arroja piedras sobre su propio tejado, y culpabiliza a los medios de comunicación como uno de los aliados de los hombres poderosos que sí podrían paliar este horror en la Tierra.
Estos seres humanos hoy se mueren y ayer también lo hicieron. En la mano serena de la ama de casa, en el pulso del escritor, en la voz trémula del abuelo  o en la instantánea del fotógrafo, no está sino una pequeñísima parte de la solución. Concienciados, en la era digital, estamos todos; eso no es ningún mérito. Imágenes las hay por doquier y palabras de consuelo también. Me pregunto si será una condición inherente al Hombre actual saberse conocedor de esa tragedia y pasar sin más a ver los deportes sentados en nuestro cómodo sofá. Me pregunto si seguimos y seguiremos, en ese círculo infinito, anclados  en las palabras que abren el estupendo libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de América latina: “La división internacional del trabajo consiste en  que unos países se especializan en ganar y otros en perder.”
¿Cuál es el intersticio que hace a los poderosos quedarse pausados y esperar a que se infiltre en nuestras casas la pestilencia de la muerte? Seguro que estas palabras las hemos pensado todos los que precisamente no podemos hacer nada. Ojalá haya alguien que pueda sembrar espigas de esperanza. Ojalá  que no haya países especializados en perderlo siempre todo. Perdonen mi incredulidad ante mis propias palabras.


miércoles, 27 de julio de 2011

Espadas como versos II: San Juan de la Cruz y su compromiso de Amor

Y el amor, de nuevo, me sumerge en San Juan de la Cruz y en todos y cada uno de sus versos. No son muchos, cierto es; sin embargo, cada uno es una armonía en el universo, la palabra exacta rescatada de la otra orilla ya inmortal para nosotros. Los versos de San Juan de la Cruz son la cima más alta que ha existido en las letras hispanas —permítanme esta rotunda afirmación —. No puede existir una perfección más alta entre un hombre y el universo poético encarnado.

El abulense Juan de Yepes y Álvarez nace en la primera mitad del siglo XVI con una sensibilidad desbordante en una familia humildísima. Este origen tan pobre, tan lleno de miseria le va a marcar toda su vida. No tuvo que ser fácil ni tan siquiera su infancia. Padeció de raquitismo (posiblemente por una mala alimentación debido a la hambruna del país en ese momento), de ahí su baja estatura. Se quedó huérfano de padre muy pronto, por lo que necesitó de todo el amparo de su madre para poder subsistir. Todos estos azares inquietantes del destino le llevaron a residir en el colegio de la Doctrina Cristiana, teniendo que pedir limosna en los mismos irremediables años en los que Lázaro de Tormes deambulaba por las calles salmantinas con el mismo cometido. Imaginemos, por lo tanto, cuánto tuvo que sufrir desde pequeño nuestro Juan. Las diferencias entre Lázaro y Juan son bien diferentes, no obstante. La madre de Juan es una madre protectora de los suyos y le infunde un sentido de la rectitud y un espíritu religioso auténtico. Si el llegar al buen puerto de Lázaro era llegar a deshonrarse, Juan desnudará su alma, su espíritu, de tal forma que nos legará todo el simbolismo en sus versos. Dos vidas coetáneas similares en su origen para dos soluciones bien diferentes.

Juan, en Medina, va a trabajar como mozo de enfermería, en la labor de cuidar a enfermos sifilíticos o con otras enfermedades venéreas. En este espacio, es más que probable que aprenda el arte de cuidar a otras personas y a conocer los recovecos de los amores humanos. Estos datos, anecdóticos en su biografía, puede que sean la piedra angular de su concepción del amor para los otros y para consigo mismo. Una vida externa de miserias y pobreza; una vida íntima de amor y cuidado. El verso, entendido como lenguaje de sentimiento y amor, es el único sendero de esta insoluble dificultad con la que nació. Podríamos ir más allá, como Gabriel Celaya, y apuntar que su poesía es comprometida, puesto que tiene más de teología aplicada que de retórica.

Es en 1577 el año en que encarcelan al Santo por una serie de conflictos jurisdiccionales entre los Carmelitas calzados y descalzos, en el seno de la Orden del Carmelo. San Juan, en una celda estrecha, con una luz que entraba apenas por un ventanuco, desgrana sin remedio palabras poéticas en su mente. No tiene dónde escribir, así que repite y repite las palabras, los versos, para no olvidarlos. El hedor de sus propias heces debe de chocar con la poética de su imaginación y aún así, persiste en adentrarse en los terrenos de los Amados, y en los paisajes deliciosos que engalanarán su Cántico. Su única asistencia espiritual en ese momento son sus palabras y los símbolos que crea. Un nuevo carcelero —quizás sea gracias a este gesto por el que nos ha llegado su delicioso Cántico— le entrega papel y tinta y entonces puede copiar esos versos que tenía grabados en su memoria.

Cuando no hay nada, brotan las palabras que le cuidaron y le acompañaron durante esa instancia en la cárcel. ¡Qué irónica es la vida en ocasiones! Tantas fortunas y tan poco legado. Tanta miseria, soledad e incomprensión y ahí, arrojadas, aparecen esas miradas amatorias del mundo compartido. Solo papel y tinta han sido necesarios para recrearnos en esa misma cena con San Juan.

Después huirá, se fugará de la cárcel del convento de los Calzados de Toledo. En esa huida en la noche —oscura— no podemos olvidar la emoción de la Esposa cuando sale presurosa tras el Amado:

En una noche obscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada;
   a escuras, y segura
por la secreta escala, disfrazada, […]

No es que trate de establecer una correspondencia biográfica entre el inicio de de Noche oscura y el momento de huida de la cárcel de San Juan; no tengo datos fehacientes para corroborarlo. Pero de lo que no cabe duda es de que nuestras vivencias conforman nuestras manifestaciones artísticas, independientemente del grado de excelsitud con que estas lleguen a consagrarse. La vivencia de la huida tuvo que ser traumática para el poeta, de ahí que algún eco (consciente o inconsciente) ha debido de quedar en la atmósfera de este poema divino, humano.

De entre todos sus versos destaco estos cuatro, por considerarlos la más bella expresión poética de nuestras letras:

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

En esta última lira San Juan ha alcanzado el estado de perfección místico; se ha unido irremediablemente a la idea del amor. Porque en el amor todo cesa en ese momento en que encontramos la armonía del universo al reclinar el pecho sobre la persona amada. Resulta curioso comprobar cómo, a pesar de la quietud de ese momento, es en esta  lira en la que nos encontramos más verbos. Esos indefinidos hacen que la atmósfera sea evanescente en ese instante sagrado al que llegamos después de la dificultad. El Amado no se nos representa de un modo visual, plástico. Parece, por un momento, que esa cortina de azucenas se interpone entre el lector y la pareja enamorada, como si de un pudor secreto de tratara.

Según cuentan algunos biógrafos del poeta, este, antes de morir, colocó la ropa de su cama con delicadeza, como si se estuviera preparando para una visita. Sus últimas palabras fueron: « Oh, qué preciosas margaritas.» Quién sabe si ese cuidado al que alude en la lira señalada sea su cama delicadamente hecha, y esas azucenas sean las mismas margaritas con las que se despidió de este mundo.

En otro verso suyo, aquel «un no sé qué que queda balbuciendo» encontramos los límites de toda su experiencia poética, el comienzo del fallecimiento de amor.

 No existe un paisaje mejor dibujado, descrito que aquel que canta:

Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos;
la noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

Toda una constelación de símbolos aparecen por doquier en estas dos  estrofas del Cántico espiritual. Este es el Locus amoenus buscado por todos los que somos mortales, es decir, por todos y cada uno de nosotros. El fonema /s/ es el viento que se acompasa al movimiento de este paisaje; nos envuelve en un susurro delicioso y sinestésico. Podemos oír el ruido del río y el silbar del aire.

El Cántico es un poema místico, no nos cabe la menor duda; pero  también seduce como un maravilloso poema erótico:

Gocémonos, Amado,
y vámosnos  a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

¡Qué extrañas estas palabras! Si no lo es, parece que hablan de otra cosa. Tan misterioso es hallar ese camino de perfección que quizás San Juan juegue con nosotros pareciendo que habla del amor humano, cuando en realidad hablaba del divino. O no. En palabras de Jorge Guillén  se recogen estas dudas que se plantean ante lo humano y lo divino del Cantar: «Los poemas [de San Juan de la Cruz], si se los lee como poemas —, no significan más que amor, y sus términos se afirman sin cesar humanos…» Puede ser que el poeta, para explicar lo inefable, tenga que recurrir al cuerpo de dos enamorados, transformados, en esa unión que es habitar el mismo cuerpo dos seres, en la unión a la que todos aspiramos. He aquí al Amado y a la Amada frente a frente, en conflicto ante la aventura de una pasión desenfrenada por lo que supone ese hallazgo del enamoramiento y la compenetración.

Pues si ya en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
que, ando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

San Juan pretende, trata de explicar esta vida mística, desconocedor aún de los ecos que iba a dejar en toda la poesía amatoria posterior. Pero si San Juan es futuro, también es pasado, dado que concretiza en sus poemas toda la diversidad poética del siglo XVI y aquella otra anterior que aparece en El cantar de los cantares y la amatoria profana transformada a lo divino.

Este hombre humilde, nos recrea y enamora. Y con él,  los silbos amorosos, las majadas y los oteros, las almenas, los collados, los ciervos heridos, las noches oscuras, el secreto y a las despistadas azucenas. Gocémonos.

A la tarde te examinarán en el amor
San JUAN, Dichos de luz y amor


lunes, 25 de julio de 2011

Espadas como versos I

    
     Tenemos espadas como labios –que dice Aleixandre; versos como espadas; labios como
 versos, que brotan, creados, enteros, rescatados. Es pronunciarlos y sentir una emoción que nos sitúa frente a frente ante el abismo de las palabras. Todos, en mayor o menor medida, arrastramos en nuestras vidas versos que se nos han quedado grabados a fuego en la memoria. Desde versos populares, aprendidos en la infancia, hasta aquellos otros que llegaron en el colegio o instituto. Al formar parte de nuestra memoria estos versos son nosotros mismos, porque nos acompañan a lo largo del viaje y echamos mano de ellos cuando los necesitamos. Es una ayuda importante saber que están ahí y que nos conforman el pensamiento ante situaciones vividas. Nos complementan. Descubrimos ahora esa maleta repleta de metáforas y juegos estilísticos que nos hacen ser un poco más humanos, un poco más grandes en el granito de arena que somos.
Es más que probable que mis primeros versos aprendidos fueran unos de Gª Lorca que hablaban de los lagartos. Paradójicamente, ahora vivo en una tierra en la que estos animales están al acecho de nuestra mirada. Los lagartos aparecen por doquier cuando menos te lo esperas:
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos. […]

Me gustan estos seres que son capaces de transformarse ante la pérdida y que nos vinculan con una parte antigua, casi prehistórica, diría yo.
Lorca se me cuela en esos filtros de la memoria como uno de los poetas esenciales de mi niñez, especialmente en su Romancero gitano.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando. […]

Desde luego que muchos de estos poemas no los conozco por completo de memoria (no los tengo asidos en su totalidad en el corazón, que dirían los hablantes de inglés), pero sí como flecos sueltos en algunos versos imposibles ya de olvidar.
En el mar, paisaje fundamental desde que nací, me topé con Alberti y su Marinero en tierra:

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

Cuántas veces he recorrido estos versos al verme muy lejos del mar, especialmente en el periplo que me llevó a vivir a Madrid durante dos años. O aquellos otros que circunscribí en un libro de texto del instituto:

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera. […]

Más populares aún si caben son los del chileno Neruda, que no por manoseados, tienen aún la fuerza de los temporales:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Una auténtica definición del poeta frente a la soledad y abandono de su amada. La soledad frente a su cuartilla. Muchos de nosotros habremos recorrido, sin pretenderlo, estos versos en las noches tristes.

Aquellos otros de Salinas, en los que se desprende de todo para adentrarse sin más vestimenta que los pronombres: el tú y el yo, en esa vida recíproca, amorosa, sin más complementos:

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres! […]

‹‹Yo te quiero, soy yo.››

Este último verso de La voz a ti debida adquiere en mi vida significaciones míticas. No creo que se pueda expresar de una forma tan sencilla el sentimiento del amor, sea quien sea la persona amada. Yo soy yo, y te quiero, sin más circunstancias.

Nos podemos imaginar la fuerza de dos versos para un poeta como es Julio Llamazares. A mí se me quedaron grabados en mi saco de versos desde que tuve la suerte de acercarme a ellos:

Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora./ Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve.

Julio Llamazares en sus poemarios La lentitud de los bueyes y memoria de la nieve nos deja esta reflexión: ‹‹Yo pienso que todo lo que he escrito y todo lo que voy a escribir en mi vida es el primer verso de mi primer libro de poesía.›› De esta manera resume el poeta su estilo y su talante literario. Toda una declaración de principios poéticos, una manifestación de su forma de mirar la vida.

En este somero recorrido por aquellos versos rescatados me topo de bruces con el poeta asturiano Ángel González, sin duda uno de mis poetas predilectos que más ha contribuido a llenar de palabras mi memoria. En el amor, en la complementación con otro ser, recojo ese:

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti; […]

Un ser exacto a ti, para repetirte y repetirte nos dice el poeta en una suerte de consagración entre el Amado y la Amada; un amor inacabable porque lo repetiría hasta el fin del mundo. Con eso, nos dice Ángel González, le basta:

(Escucho tu silencio.
                                     Oigo
constelaciones: existes.
                                        Creo en ti.
                                                            Eres.
                                                                       Me basta.)


¡Qué maravillosos versos estos señalados! ¡Qué principios para el amor! Su universo es suficiente con el ser amado. Como Pedro Salinas, no necesita de más ropajes para querer que el de la propia enamorada.

Un reto más difícil se le presenta a Luis Cernuda en Los placeres prohibidos en ese verso redondo y desgarrado:

Si el hombre pudiera decir lo que ama, […]

Es un verso rebelde, censurado para el resto que no ahonde en esa manera de sentir, no inefable, sino prohibida. El poeta no puede expresar su amor, de ahí que recurra a las metáforas más soterradas para decir que él ama, aunque sea rechazado y juzgado socialmente por ese amor. De nuevo un verso espigado entre terrenos de rencor. Justicia para el amor, la única libertad que me exalta,/ la única libertad por que muero.

El poeta y sus versos se hace solidario con todos nosotros. Para Gabriel Celaya La poesía es un arma cargada de futuro:

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto
para ser y, en tanto somos, dar un ‹‹sí›› que glorifica. […]

Efectivamente, la poesía es futuro y puede llegar a transformar el mundo, a transformarnos a nosotros mismos.

Pd: Les animo a participar en los comentarios para que dejen el rastro de aquellos versos que les han ayudado a conformarse tal y como son.









viernes, 22 de julio de 2011

El Charco de los Pobres II


El Charco de los Pobres es la rabia. La razón de la sinrazón de unos políticos, o leyes, o yo qué sé, sin sentido alguno. El Charco de los Pobres y todo el entorno que lo custodia agonizan de abandono y miseria. No lo entiendo. No voy a entrar en el tema de si los terrenos que usamos para acceder hasta el charco son públicos o privados, si pertenecen a  La Marina o al ayuntamiento. Eso en esta reflexión sobra. Por muy privado que sea un terreno no se puede cercenar para acercarnos al mar, y mucho menos usarlo de vertedero, de escombrera de ruidos y miserias.
Cuando caminas por los senderos saltan en ocasiones perdices. No las del cuento, no, sino perdices que se refugian entre los escombros sin remedio. Cuántas veces he pensado todo lo que un buen paisajista podría hacer en ese lugar para todos, para el pueblo. No creo que hagan falta tantos recursos para llevar a cabo la obra, sino voluntad. Voluntad de dotar al ciudadano parques en los que caminar, leer, merendar o soñar. Algo tan sencillo como esto parece un abismo cuando contemplas las toneladas de basura custodiadas por el mar, enfurecido, dolido, rabioso.
               
Algunas mañanas al llevar a pasear a mi perra me he encontrado con una imagen tierna: la de una ancianita paseando por allí del brazo de una joven. Con bastón y el coraje de un león, parece no resistirse a abandonar ese espacio tan hermoso, a pesar de la dificultad que tiene que entrañar para ella caminar en ese terreno. Me gusta que ella entre y abra la puerta que una vez cerraron. Sí, quisieron ponerle muros al mar, y ahí algunas personas (gracias desde esta entrada) irrumpieron con piquetes y martillos para derribar ese muro de la sinrazón.  Ahí queda constancia del boquete que hicieron. Boquete a la libertad. De hecho se congregaron en redes sociales para intentar frenar este atentado: http://www.facebook.com/group.php?gid=135101159859664&v=app_2344061033

 

Aquellas siemprevivas

Por todo ello lo que menos me preocupa es si los terrenos pertenecen a un organismo u otro o si son privados. Es la desvergüenza del ser humano que trata de arañar un trozo de nuestra tierra, la de todos, para posiblemente edificar alguna urbanización vacacional. Esa es la dura realidad.
Este es solo un ejemplo de los desmanes y tiranías de los poderosos, sean quienes sean. De nuevo la cámara fotográfica se me revela como una trampa en la que caemos sin redención. Caemos porque del paraíso mostrado en la anterior entrada, nos hemos dado de bruces con la incredulidad de saber que nos encontramos en el mismo lugar. Esta vez no son molinos, sino gigantes perversos cargados de la sinrazón codiciosa y más oscura del Hombre. Cada uno mira el mundo, el suyo, con sus ojos. Pero de lo que no me cabe duda es que los poderosos no saben mirar el mundo. Tal vez este sea el problema que nos separa: aprender a mirar.

Escultura en Hierro forjado: VENTANA AL HORIZONTE


 








jueves, 21 de julio de 2011

El Charco de los Pobres I

    
En la anterior entrada asistíamos a la unión entre el hombre y el paisaje a través de una poética 
 mágica y optimista. En este caso seguimos en la isla de Tenerife, en un lugar ciertamente hermoso y cautivador. Este es el conocido como El Charco de los Pobres o Charco de la Laja, en Bajamar (La Laguna). Es un rincón de esta isla acogedor y con unas vistas privilegiadas tanto al mar como a los montes de Anaga. Nos encontramos con plataneras, humildes y exóticas, tabaibas, tarajales, siemprevivas y gente que baja a un charco natural formado por el azar de la lava volcánica. Esa gente que baja va allí a desanclarse de las preocupaciones, a sentir la naturaleza, la sal, la majestuosidad de una isla erosionada a través de los siglos. Muchos prefieren nadar desnudos y sentirse libres; otros sencillamente leen acurrucados entre las rocas. Es, debería  ser, un paraíso en este archipiélago azotado por los alisios. Lo llaman el Charco de los Pobres en su contrapunto con el Club Náutico de Bajamar, donde solo pueden acceder aquellos que pueden permitírselo. Así reza una pintada en una roca cuando bajas al charquito. Me gusta esa sencillez con la que nombran al lugar.
La vida, a pesar de todo, brota
    
 Mi cámara fotográfica ha dejado presencia de esta belleza del entorno. Lo he espigado en la forma que veis. Un templo de paz y armonía. Pero –reitero- es solo una forma de mirar, un truco con el que engaño los sentidos. Más tarde lo iréis entendiendo. De momento, compartamos este momento.

 
Delicadas siemprevivas

 

miércoles, 20 de julio de 2011

Próxima parada: km 32 de la autopista del Norte

     Hay lugares entrañables, acogedores, a los que nos gusta acudir cuando estamos desasosegados o perdidos. Allí, en esos lugares nos reencontramos y nos sentimos cobijados, protegidos. Entonces encontramos la brújula que andaba perdida y nuestro norte. Es en este punto exacto, en el norte de la isla de Tenerife, en el kilómetro 32 de la autopista, en donde sin quererlo me he refugiado. Cuando menos te lo esperas salta la liebre; esta vez en forma de cartel, en forma de mensaje. Circulas por la autopista y tus ojos se desvían apenas un instante fugaz. Entonces te llevas esas palabras hermosas que hacen que el viaje y el día sean más alegres. Palabras subterfugio del optimismo. Mensajes anónimos -bendito sea su creador- que parece que son arrojados del cielo para hacernos sentir mejor, para encontrar ese huequecito de nuestras vidas que es tan difícil de rescatar. Unos postes y una malla verde son el varadero de una suerte de justicia literaria con el que nos encontramos los que sabemos mirar el mundo.
     Nos encontramos con fugaces chispas de fósforo que son vitales, como el pan del hambriento:
-          2010 + SUEÑOS
-          A TU LADO
-          ATRAPA EL INSTANTE
-          NO TE COMAS EL COCO
-          NO HAY NADIE COMO TÚ
-          YA ERES QUIEN QUIERES SER
-          DISFRUTAR DE LA VIDA
-          GÍRATE Y MÍRAME
-          LA IMAGINACIÓN CAMBIA EL MUNDO
-          NACIDOS PARA GOZAR
-          PROPAGA EL OPTIMISMO :)
-          QUÉ BIEN QUE ESTÉS AHÍ
-          SIEMPRE HAY UN CAMINO
Otros mensajes rezan en forma de plegaria:
-         - ALGO INEXPLICABLE
-         - DÉJAME SER…
-         - DÍSELO
-         - SIGUE A TU CORAZÓN
-        -  EL MOMENTO SIEMPRE LLEGA
-         -TE VAS A PONER BIEN
 Pero también nos seducen otras significaciones, más sociales, reivindicativas:
-          TÚ MISMO
-          TÚ MISMA
-          CON UN PAR!
-          POR QUÉ NO?
-          ERES LIBRE
-          DESPIERTA TUS SENTIDOS
-          VENGA, UN ÚLTIMO ESFUERZO!
-          LUCHA POR ELLOS
-          SI TIENES UNA IDEA MATERIALÍZALA
-          SIN RIESGO NO HAY CONQUISTA
-          … TÚ MUEVES
-          CORAJE
-          PERSONAS QUE AYUDAN A OTRAS
-          RECOMIENDAN HACER EL AMOR
-          PREFIERO CIENTO VOLANDO
-          QUE TE LEVAAANTES
-          ¿CUÁL ES EL 2º MUNDO?
-          PONTE EN SU LUGAR
-          SIN FOBIAS. SOMOS DIVERSIDAD
-          GAY O NO… TQ IGUAL HIJ@

Incluso se nos recuerda que somos seres que besamos, que nos congratulamos con ese roce nectarino: 
-          -BESOMANCIA
-        -  DÉJATE QUERER
-          -DE PICO…
-          -DE TORNILLO…
-         - ESTAMOS JUNTOS
-         - ESTAMOS UNIDOS
-         - …MUY HÚMEDOS
        - …MUY DULCES
        - …POR SORPRESA
-          SIEMPRE TE VOY A QUERER
-          DÉJATE MIMAR
-          AMAR NO ES AMARRAR
-          LLÉVAME CONTIGO   (SUSURRADO)
El artista de palabras compartidas, espigadas, da paso al humor. Un humor cercano y simpático:
-          MENOS MAL QUE LA RESACA SE VA
-          Q TE VAS A DISFRAZAR DE Q?
-          RECUERDAS Q QUERÍAS SER D MAYOR?
-          LAS LEONAS NUNCA SE PEINAN
-          ¡COMOKEMA LARENA!
-          YA VOOOOY
 Podría seguir rescatando estos deliciosos manjares que nos son regalados, como una ofrenda necesaria. Para ello os remito al enlace. http://www.facebook.com/profile.php?id=100002489025374#!/pages/El-cartel-de-la-autopista-del-norte-Km-32/124285334249299 y al blog: http://www.frasesanonimas.blogspot.com/
     El artista reflexiona en voz alta y nos convida a un diálogo con nuestras conciencias. A veces, estas, están adormecidas, por el traqueteo asfixiante de nuestras vidas. Nos ofrece en ese tramo, en ese trayecto profundas reflexiones que calan mucho más allá de los corsés que yo le he puesto. De hecho, podríamos quitar las etiquetas y sería lo mismo. Palabras pletóricas de amor y esperanza.
     Si artistas consagrados establecen un diálogo con la naturaleza, en cualquiera de sus manifestaciones, este artista anónimo nos recrea y consigue algo muy complicado: aunar la naturaleza con nuestra mirada a un mundo de palabras que nos ayudan en el viaje, en la memoria y en la conciencia. Esta es la tríada que creo trata de aunar.
     Andy Goldsworthy artista escocés, juega con la fugacidad de la vida y crea obras perecederas integradas en entornos naturales. Es una simbiosis perfecta entre el ser humano y el paisaje. Eduardo Chillida crea férreas estructuras para que el mar entre ya peinado en la costa, aunque se sienta impotente y frustrado puesto que es absurdo tratar de competir en grandiosidad con el mar, el viento y las rocas. Triple concierto el de Chillida: naturaleza, arquitectura y escultura. Ibarrola crea en el Bosque de Oma una narrativa maravillosa de colores aferrados al tronco de los árboles. Nuestro anónimo artista espigado, nos envuelve, como he señalado, en ese viaje en el que nos pone frente a frente la memoria de ser y la conciencia de serlo todo.
     Es más que probable que nos volvamos a encontrar en este cuaderno de espigas con alguno de sus mensajes. Gracias, sr. Domador de versos.