lunes, 15 de agosto de 2011

La bitácora de Alberto Cabornero: sensualidad y belleza

     Las artes en general siempre se han nutrido mutuamente estableciéndose íntimas relaciones entre ellas. Este aspecto es lógico y normal. Que la literatura, la pintura, la música o la arquitectura estén fuertemente ligadas  no es sino el proceso de compartir una determinada estética, coyuntural, que se manifiesta en diferentes lenguajes creativos.
Pero lo que sí es más sorprendente es asistir al espectáculo de ver cómo, por ejemplo, la literatura se recrea a sí misma a través del tiempo. Los tópicos literarios van y vienen, y permanecen. Influencias de otros escritores de épocas pasadas aparecen por doquier en cientos de obras actuales. En ese continuum que es el arte se necesita de la tradición, de lo que nos han dicho otros. En ocasiones decimos que son las fuentes de las que se ha embebido una determinada obra.
Más llamativo que en la literatura (por su larguísima tradición en la historia de la humanidad) me resultan las influencias en el cine. Si tenemos en cuenta que lleva poco más de un siglo instalado en nuestras vidas es, por lo menos sorprendente, que el cine se nutra de cine y haya múltiples influencias e interrelaciones entre directores, estéticas o escuelas.
En un corto periodo de tiempo, la tendencia natural de toda arte, por lo visto, es indagar en el trabajo que han hecho los demás. De esta manera, apunto que los blogs (sean de la temática que sean) también se recrean en otros blogs: se enriquecen con comentarios, enlaces, se comparten juicios, fotografías; complementándose, en suma, con lo que han hecho o dicho los demás.
En estas espigas al viento de mi blog me gustaría rescatar una que de casualidad encontré y me llamó poderosamente la atención. Esta espiga es el cuaderno de bitácora de Alberto Cabornero. Para hablar de su blog me resulta positivo el hecho de que no conozca personalmente al autor. Es más, lo único que puedo reseñar de él es lo que me dicen sus palabras, las magníficas ilustraciones o fotografías que recoge. Os dejo el enlace de su blog: http://albertocabornero.blogspot.com/
Mi blog se alimenta de otros, de sus espigas y recolecciones. Si he decidido hacer un escrito sobre este creador, espigador o domador de las artes, es porque lo considero un ejemplo perfecto para la esencia de lo que quiero transmitir y recolectar. Alberto Cabornero es diseñador de bolsos, zapatos y dibujante. Además, otra dimensión aparece en sus páginas: le encantan los animales, en especial los galgos, y le encabrona cualquier tipo de maltrato a estos seres que comparten con nosotros el mismo espacio, que es el mundo.
Un ejemplo sublime de recolección es la recogida de las basuras, de los desechos que los demás creen que ya no sirven o no son útiles. Observad esta caja, que en otro tiempo fue posiblemente una cesta de navidad.

"Tener dinero no significa ser creativo"

Pues bien, esto es lo que ha hecho el creador, siguiendo diversas técnicas y usando distintos materiales: pintura rojo chino satinado, pintura de oro, estarcidos, una ilustración de Alberto Vargas para el decoupage, esquineras de latón, capas de barniz…
Todo un trabajo minucioso y atento a la recolección de distintas partes para esta peculiar forma de creación. Además, a la caja le da una utilidad: el arte ha de ser útil, parece recordarnos Alberto. Así le sirve para almacenar libros o fotos.
Esta caja es todo un hallazgo del enorme potencial que puede tener el ser humano si sabe mirar el mundo y quiere apresarlo de una forma diferente y creativa.

Por otra parte, ha diseñado magníficas ilustraciones, como el cartel de Alaska para el Rockola, dibujos a tinta, a bolígrafo, a rotring, a lápiz… Todos estos dibujos están caracterizados por una estética refinada  y con un acento personal del autor. Asimismo, algunas de las ilustraciones se han publicado en diversos medios como la revista Azar (una revista sobre loterías y juegos de azar), la revista Prima o distintas ilustraciones para Diario 16.
Ese acento personal consiste en mostrarnos un universo diferente de personajes (algunos estridentes, poderosos, llamativos) que hablan con el lenguaje de los colores y la fuerza en sus trazos. Algunos de ellos son una especie de Rossy de Palma elegante y muy, muy camp. Creo ver algún eco de la pintora Tamara de Lempicka, sobre todo en esa esfera de la sofisticación que presentan algunos de sus dibujos, en la elegancia de sus formas. Son dibujos y diseños cargados de glamour, en la más estricta significación de esta palabra: glamour y fascinación podrían ser los dos términos sobre los que se asienta la estética de Cabornero.
Otra parte de su obra, como la caja que hemos visto transformada, evoca ecos de un barroquismo sereno, a pesar de la ornamentación
tan recargada que presentan sus creaciones (o mejor, recreaciones). Él lo advierte en su blog: “En estos casos, siempre aviso. Las personas con gustos minimalistas, absténganse de mirar las siguientes fotos. Lo mismo digo para los ebanistas (Marta, si ves esto, aleja a Tom del ordenador. No me hago responsable). Estas personas podrían sufrir mareos”, señala Alberto con cierto sentido del humor.
Y efectivamente, el minimalismo no es un aspecto que caracterice su obra, porque todo en él se me muestra desmesurado pero no por ello subyugante: las galgas con las que comparte el piso son grandes, él debe de serlo (así me lo imagino yo al menos), los vestidos diseñados presentan cierta desmesura —aunque efectivamente nos recuerde que algunos de estos diseños han sido creados en los años 80, de ahí que haya que verlos desde esa óptica—.
Me han encantado sus diseños de vestidos para vampiras, de corte clasicista y de una elegancia que adorna los sentidos. Parece ser, que cuando Alberto Carbornero se lo propone, te hace jugar a través de sus formas, con todo el legado de la tradición, pero enriquecido con la peculiar elegancia que le caracteriza. 
Podría seguir detallando algunos pormenores de sus creaciones, pero por razones obvias de espacio, lo dejaré en este punto. Os remito a su blog, donde sin duda, podrán encontrar un sinfín de propuestas que les dejarán al menos con una sorpresa en las retinas.
No me gustaría, empero, terminar este escrito, sin hacer mención a otros dos cuadernos de bitácora que escribe y enriquece Alberto. Estos son:
En ellos nos muestra el lado más hermoso de los animales, en este caso de los galgos —es significativo que esta raza de perro sea una de las más estilizadas y elegantes de todas cuantas existen— y el lado más cruel de los seres humanos, el del maltrato que en ocasiones dan a los perros. Una página que es una denuncia de los abusos cometidos contra los indefensos perros que conviven tan estrechamente con nosotros.

Alberto Cabornero, domador de belleza; elitismo y cercanía. El aderezo barroco es su arma. Arte e idea, recreación en suma. Alberto se nutre del mundo platónico de las ideas, del desperdicio de los otros, de la sensualidad que toda vida puede comportar. Gracias, espigador.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Nota: Estas fotografías de Alberto Cabornero tienen Copyright ®. Han sido cedidas por el autor para esta entrada de Blog previa petición.


5 comentarios:

  1. Juan Carlos,no sé que decir. Me dejas sin palabras. Muy agradecido y halagado, pero sin palabras.

    Cuando alguien habla de las cosas que yo hago, siempre tengo la impresión de que hablan de otra persona. De que ven cosas en mis trabajos, que yo, aún habiendo sido el autor, no he visto. Debe de ser por que tal vez, lo que a mí me sale de una forma natural, no me plantea análisis o cuestiones. Me gusta todo lo que dices y te lo agradezco muchísimo. haces que me llene de orgullo y te aseguro que eso para mí, viniendo de mi trabajo, no es fácil. Nunca me he valorado como los demás me decían que debía hacerlo. He dibujado, pintado muebles, etc. de una manera, aunque pudiera no parecerlo, muy humilde y sin ninguna arrogancia o pretensión de tener un gran talento. Quizás por eso me ha ido como me ha ido. Nunca pienso que tenga un especial talento ni, mucho menos, que sea un genio. Sé que no lo soy. Pero me gustaría haber tenido la seguridad y actitud que derrochan otros en estos temas. Aún cuando se dan muchos casos de no tener muchos motivos para que tengan esa actitud.

    Te doy mil gracias por ver cosas que la gente nunca ha parecido ver y un abrazo.

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  2. Perdóname una pequeña correción sin importancia. Mi apellido es CaBORnero. Sé que es muy fácil la confusión y no eres el primero ni serás el último. :)

    Gracias otra vez.

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  3. Acabo de ver, muy avergonzado, que no era seguidor de tu blog, cuando habría jurado que lo había sido el primer día que entré. perdóname.

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  4. Alberto, qué despiste lo de tu apellido... Como ves lo que creemos no es lo que parece, como ese mundo platónico de ideas al que aludo. Te pido disculpas. Si encuentras cualquier otro fallo no dudes en decírmelo.

    Entiendo perfectamente tus palabras y tu humildad ante tu trabajo. De hecho, tu blog desprende ese cierto desengaño entre tu talento y la incomprensión de los demás, en especial de aquellos que pueden o pudieron ver más allá de los convencionalismos y auparte en el mundo tan competitivo como es el de la creación y el diseño.

    Pero tu obra vale la pena y conmueve. Brilla originalidad y sensualidad, como ya te he comentado. Me llega cuando dices "Me gustaría haber tenido la seguridad y actitud que derrochan otros en estos temas." Y sí, ahí te entiendo mucho porque a mí me pasa/ha pasado lo mismo que a ti.

    Estamos en el mismo barco, compañero, y habrá que seguir espigando este mundo imperfecto aunque solo sea para intuir la esperanza.

    Un abrazo. Seguimos en contacto en este universo que estamos creando. Gracias.

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  5. No te disculpes, Juan Carlos, por lo de mi apellido. Ya digo que se presta aconfusión y te aseguro que me han llamado cosas peores. No tiene ninguna importancia. Y menos, viniendo de tí.

    otra vez, muchas gracias por esto.

    Un abrazo

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